viernes, 12 de junio de 2015

NO ME HAS MIRADO NI UN POCO





Oigo los monstruos de todos,
sus complejos y problemas.
Escucho sus vidas gritando.
Son mil miradas ajenas.

Me intento centrar en una:
dos ojos casi cerrados,
ojos negros y distantes.
Parecen no ver el mundo,
tan sólo una nube grande.

Nube que le ciega en banda,
que no le deja ser viva o muerta,
de esas nubes que se esconden
pero no ocultan problemas.

Se te ven en la mirada
culpables y delatores.
Dejaste de tener miedo
desde que sangras horrores.

Lo tuyo no son complejos,
son monstruos de maresía
grandes como el océano,
y fueron a dar a tu orilla.

No me has mirado ni un poco,
ni sabes que yo te existo,
que me preocupo en tus ojos,
los que nunca había visto.

Miras hacia la calle
pero en realidad, ¿ves algo?
Creo que ya has visto mucho
para contar demasiado.

Ahora solo recuerdas,
o eso reflejan tus ojos
y la calle a la que miras
es un panel negro y roto.

Necesitas tener vida,
que alguien te la devuelva.
Pides a gritos auxilio,
pero al final siempre recuerdas.

Recuerdas que fuiste frágil,
pero nunca te dieron por muerta.
Miro como caminas. Adiós.
(Se cierra la puerta).
                                         
                                       Cristina López.




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